El Generalife

La Almunia del Generalife era una hacienda ideal para la explotación agrícola y el descanso, 
con un núcleo de edificación residencial y una vasta extensión de terreno de cultivo y pasto, 
compartimentada en paratas o bancales mediante cuatro grandes huertas, aprovechando sus perfiles orográficos.

La denominación de Generalife ha recibido diversas interpretaciones, siendo hoy comúnmente aceptado la de Jardín o Jardines del Alarife, es decir, del constructor o arquitecto.


El Generalife, construido entre los siglos XII y XIV, es el palacio utilizado por los reyes musulmanes como lugar de descanso. Fue concebido como villa rural, donde jardines ornamentales, huertos, patios y edificaciones se integran en las cercanías de la Alhambra.

 

 

 

 

Se accede al itinerario oficial ente una serie de paseos de cipreses, trazados con motivo de la visita de Isabel II en 1862.
La entrada al edificio del Generalife presenta una curiosa dualidad. De un lado, su apariencia externa tiene un indudable carácter rural que lo asemeja más a un cortijo que a un recinto palaciego; de otro, el acceso (1) mediante la sucesión de dos patios a distinto nivel, como pasos previos al espacio palaciego, lo emparenta de forma clara con el acceso al propio palacio de la Alhambra.

El pabellón sur del palacio (2) preside el Patio de la Acequia (3) que, en el lado de levante, tiene una galería desde donde disfrutar con las vistas de la Alhambra. El pabellón norte (4) es de gran belleza. En un nivel mas alto está el Patio del Ciprés de la Sultana (5). Después subiremos por la Escalera del Agua (6) -sus barandillas son acequias- para llegar al Mirador Romántico (7), este es el punto mas alto y, desde aquí, iniciamos el descenso de vuelta a la Alhambra.

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© Juan Antonio Arrivi Castillo