Ópera

Es una obra teatral destinada a ser cantada acompañada de una orquesta y coros.

 

Varios géneros están estrechamente relacionados con la ópera, como son la zarzuela española, el singspiel alemán, la opereta vienesa, la opéra-comique francesa y el musical inglés y estadounidense.

 

En la ópera se unen:

La música (orquesta, solistas, coro y director). La literatura (por medio del libreto)
Las artes escénicas (interpretación y danza). Las artes escenográficas (pintura, artes plásticas, decoración, arquitectura). La iluminación y otros efectos escénicos
El maquillaje y el vestuario.

 

 

 

 

 

Un poco de historia

 

 

 

La unión de Jacopo Corsi, Otavio Rinuccini y Jacopo Peri, a finales del siglo XXVI, generó la representación de Dafne considerada la primera ópera.

 

Este primer trabajo se perdió (sólo quedó el texto) y trataba del mito griego de la naturaleza que habla de la bella ninfa Dafne, tal como lo relata Ovidio en la Metamorfosis. El dios sol Apolo persigue a Dafne y la convierte en árbol.  Este mundo mágico de dioses y semidioses de Ovidio siguió siendo un tema importante durante la temprana historia de la ópera.

 

 

 

 

Otro trabajo de Rinuccini-Peri fue un drama titulado Euridice, (Florencia, 1600) para celebrar el casamiento de Enrique IV de Francia y María de Medici.  Euridice es una ópera basada en el mito de Orfeo, el cantor y tañedor de la lira tracio.  Eurídice, la esposa de Orfeo,  muere por la mordedura de una serpiente y Orfeo desciende al Hades para rogar por la vida de su esposa.  Los seres demoníacos se compadecen de su canto expresivo y le permiten regresar al mundo con Eurídice.  Orfeo y Apolo el dios sol y de la música van a ser personajes importantes en las primera óperas.

 

 

 

 

A partir de principios del siglo XVII, la ópera continuó evolucionando gracias al compositor Claudio Monteverdi 

(1567 - 1643).

 

Estrenó su ópera Orfeo el 24 de febrero de 1607.

 

 

 


 

 

 

 

 

La ópera era un espectáculo reservado a la corte, un asunto de las clases nobles, pero eso fue cambiando y empezó a convertirse en un espectáculo dramático para el público en general.

 

Benedetto Ferrari, músico y administrador, abrió el teatro de ópera San Cassiano en Venecia, para  todo público y económicamente accesible.

Años más tarde Ferrari abriría otros dos teatros de ópera convirtiéndose ésta en un pasatiempo popular. 

 

 


 

En Francia se fundó la “Academie  Royale de Musique”, que impulsó la ópera francesa. Jean Baptiste Lully (1632-1687) nacido en Florencia, se le otorga el mérito de haber dado forma y consistencia a la ópera francesa. Lully juntó esfuerzos con Molière al combinar comedia, música y la danza, dando origen a Leburgeois Gentilhommeen en 1670. Esta tragedia ballet dio origen a la tragedia lírica, obra con un gran sentimiento lírico, una forma característica en la historia operística francesa. Tiene música detalladamente compuesta, que contrasta con la ópera cómica. En ella se alternan el diálogo con la música con temas realistas, pese a que la acción no es necesariamente cómica.

 

 

En Inglaterra la guerra civil y la Commonwealth (1642,1660), retrasaron la llegada de la ópera cuando Cromwell y los puritanos prohibieron las diversiones públicas como el teatro  y la ópera.  La Restauración anunciada por el rey Carlos en 1660, ayudó a la reaparición de obras de Shakespeare y comedias francesas.

 

Dido  y Aeneas (1689), es la única ópera del gran compositor inglés Henry Purcell (1659-1695), es una variante de las óperas-ballet y cuenta el desdichado amor entre la reina de Cartago y un héroe troyano. Utiliza melodías atrevidas con números musicales de gran colorido. El adiós de Dido al ascender a la pira funeraria, es un recuerdo de la conmovedora aria del Lamento d’Arianna de Monteverdi.

 

 

Georg Friedrich Haendel (1685-1759), Compositor alemán naturalizado inglés en 1726, hijo de un cirujano, tuvo sus primeros éxitos en el Theater am Gänzemarkt de Hamburgo. Estudió en Italia y llegó a ser el músico favorito de  Roma y Venecia en el campo de la ópera. Su ópera Agrippina (1709), con vestuario clásico, tuvo gran éxito en Italia. Llegó a Londres en 1711 y escribió ópera tras ópera para el teatro que dirigía. El puente entre el barroco tardío y el rococó, es su ópera Serse ( Jerjes, 1738), con un nuevo estilo de lirismo y comedia.  Sus trabajos presentan figuras de la mitología o historia antigua, a veces con carácter oriental, apoyado en el aria da capo y con pocos conjuntos. Haendel tuvo en sus manos la culminación de la ópera barroca italiana. Su estilo denota grandiosidad permanente, admirable simplicidad expresiva en la melodía y claridades la estructura armónica. Las óperas de Haendel quedaron olvidadas alrededor de doscientos años. Los oratorios basados en la Biblia como el Messiah (1742) son admirables trabajos dramáticos en los que sólo falta la representación escénica. 

 

 

 

 

 

 

Christoph Willibald Gluck

 

(Erasbach, actual Alemania, 1714 - Viena, 1787)

 

El lugar destacado que ocupa en la historia de la música radica sobre todo en la reforma que llevó a cabo del género operístico, precursora de la que propugnaría Richard Wagner un siglo después.

Dio a conocer en 1762 la obra que inauguraba su reforma, Orfeo y Eurídice, con libreto de su colaborador Raniero de Calzabigi. Esta reforma, sistematizada con detalle en el prólogo de su posterior trabajo, Alceste (1767), intentaba devolver a la ópera el espíritu de la tragedia griega.

Con ese fin, Gluck eliminó el aria da capo, adecuó las voces a los personajes, sustituyó los recitativos secchi por otros acompañados por la orquesta, a la que enriqueció en efectivos y otorgó un mayor protagonismo, y difuminó las diferencias entre estos recitativos y las arias. El resultado fueron unas obras en las que devolvía a la ópera su contenido teatral, perdido en el Barroco.

La reforma no consiguió consolidarse en Viena, pero sí en Francia, país en el cual el músico se estableció en el año 1773, y en el cual dio a conocer con éxito Ifigenia en Áulide (1774), Armide (1777) e Ifigenia en Táuride (1779).

 

 

 

 

 

Orphée - Magdalena Kozena, Eurydice - Madeline Bender, Monteverdi Choir, Orchestre Révolutionnaire et Romantique, conductor - John Eliot Gardiner, choreographer - Giuseppe Frigeni, stage director - Robert Wilson

 

 

 

 

El Rococó es un movimiento artístico nacido en Francia, que se desarrolla de forma progresiva entre los años 1730 y 1760 aproximadamente.

 

El estilo galante fue el equivalente del Rococó en la historia de la música, situado entre la música barroca y la música clásica, y no es fácil definir este concepto con palabras. La música rococó se desarrolló al margen de la música barroca, particularmente en Francia. Puede ser considerada como una música muy intimista realizada de forma extremadamente refinada. 

 

 

 

 

Las óperas eran compuestas para los castratis. Hoy en día se utilizan sopranos y contratenores para ese papel.

 

La castración antes de la pubertad, impide el desarrollo y la madurez de la laringe así como otros importantes cambios fisiológicos. El rango vocal del muchacho es retenido, pero como el cuerpo del castrato crece sobre todo su capacidad pulmonar y su fuerza muscular, la voz se desarrolla con mucho más poder y flexibilidad que la voz femenina, pero también con registros mucho  más agudos que los masculinos. Cabe mencionar que una gran mayoría de estos muchachos, no lograban mantener esa voz después de la castración, hecha muchas veces por barberos de barrio y terminaban en la pobreza  mutilados de por vida. También eran rechazados por la misma Iglesia ya que al no estar completos no podían ser enterrados en tierra sagrada.

 

El castrato más famoso fue Carlos Broshi (1795 - 1782), llamado “Farinelli”.

 

 

Estos Castratos llegaron en el Rococó a convertirse en el peor enemigo de los compositores ya que tenían que escribir óperas nuevas con gran dificultad vocal, para ser estrenadas por ellos, ya que el público pedía óperas nuevas todo el tiempo. Prueba de esto son las ciento quince óperas, cincuenta oratorios y alrededor de seiscientas cantatas hechas por Alessandro Scarlatti (1660-1725), fundador de la escuela napolitana.

 

Pronto Venecia que había permanecido con el estilo sobrio de Monteverdi, cedió a la escuela napolitana que se impuso a la cabeza de este género.  “L’ópera buffa” napolitana es un modelo que perduró hasta Mozart, Rossini y Donizetti, donde se incluía intermezzi cómicos para dar variedad y diversión al público.

 

 

 

Wolfgang Amadeus Mozart (1756 – 1791).

Fue niño prodigio y cuando tan sólo tenía doce años escribió Bastien und Abstiene un singspiel (opera cómica alemana con el diálogo hablado). 

 

Mozart nunca inventó nada nuevo. El siempre utilizó los vehículos establecidos dándoles dramatismo y riqueza sonora. Mozart  puso el texto al servicio de la música, creando óperas llenas de bellas melodías y recitativos agradables.

 

Mozart adoraba escribir ópera. Trabajaba con rapidez e intensidad y dirigió la mayor parte de sus representaciones desde el clavicémbalo dando énfasis en la expresión dramática.

 

 

 

 

 

Sus óperas más conocidas son:

La nozze de Figaro (Las bodas de Fígaro),1786

Don Giovanni, 1787

Cosi fan tutte (Así hacen todas), 1790

La clemenza di Tito, 1791

Die Zauberflöte (La flauta mágica), 1791

Esta última se estrenó el 30 de septiembre de 1791, pocas semanas antes de que muriera Mozart.el 5 de diciembre de ese año.

 

En la imagen con su hermana Nannerl.

 

 

En los inicios del romanticismo, Ludwig van Beethoven (1770-1827), compone su única ópera: Fidelio. Al estrenarla en (1814) la tituló Leonore y no tuvo gran expectación. Beethoven la revisó y le cambió la estructura en dos actos y la tituló Fidelio, dejando la obertura con el nombre de Leonore. Responde al amor conyugal que se expone al riesgo máximo y termina con un jubiloso rescate final. Beethoven no escribió más óperas, pero si un tema incidental para la tragedia de Goethe llamada Egmont (1810).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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© Juan Antonio Arrivi Castillo