Free Jazz

Esta nueva corriente que llegó, a finales de la década de los 50 del pasado siglo, de la mano de Ornette Coleman, agregaba libertad a la libertad ya intrínseca, pero vigilada del jazz, rompió con los moldes armónicos según los cuales debía improvisarse sobre los acordes de base.

Los puristas de la época le acusaron de asesinar al jazz.

 

 

El protagonista

 

 

 

Ornette Coleman

 (Fort Worth-Texas 1930)

 

Soportó a finales de la década de los cincuenta las criticas mas feroces dirigidas contra un músico de jazz en toda la historia. Fue acusado, ni más ni menos, de asesinar al jazz. Su delito fue haber grabado para el sello Contemporary, un par de discos bajo el patrocinio del productor, Lester Koening, que transgredía los espacios cerrados del jazz inmerso en un debate interiorista que a punto estuvo de reducirlo a cenizas. En realidad, Ornette Coleman, agregó a su música la libertad intrínseca en el jazz, rompió moldes armónicos que establecía que la improvisación se establecía sobre los acordes y destrozó el concepto de la melodía usando sonoridades que hasta ése momento, solo merecían el despectivo calificativo de cacofonías; alteró la métrica rítmica, base canónica del jazz sin perder el swing (lo cual hasta ese momento parecía un contrasentido) y dejaba libertad para que sus músicos avanzaran por su cuenta sin mas norma que la atención a una suerte de comunidad emocional.

 

Todo eso era demasiado para servirlo en un mismo plato y las reacciones de la ortodoxia jazzistica fueron todavía mas airadas que las criticas recibidas por los boopers, de los clásicos del swing.

Junto a Don Cherry, compañero de aventuras y desventuras, Ornette Coleman desarrolló una faceta de compositor de gran peso. Toda su escritura está marcada por el espíritu del blues y es en las baladas, donde su solvencia se hace mas patente. El disco cumbre de Ornette, titulado "The Shape of Jazz to Come" contiene precisamente una excepcional balada titulada, "Lonely Woman" que promueve un sentimiento de desolación total que contrasta con el resto de la música del disco que tiene un carácter mas bien burlón.    Los años 1959 y 1960, fueron sin duda los mejores años de la música de Ornette Coleman y el material grabado en esas fechas refleja una homogeneidad que solo puede venir de la convicción artística de un músico inmune al rechazo arbitrario de los demás.   

 

 

Este disco fue el emblema del movimiento.

 

 

Este es el cuarteto.

 

 

 

 

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© Juan Antonio Arrivi Castillo